La Atadura - Vanessa Duriés

Libro de culto de la literatura erótica contemporánea, La atadura se ha convertido en un punto de referencia en el mundo sadomasoquista no solo por la fuerza de sus páginas, sino también por la trágica desaparición de su jovencísima autora, quien se inspiró en sus propias experiencias para escribir la novela. No en vano, el célebre editor y estudioso francés Jean-Jacques Pauvert ha escrito que La atadura "revela un profundo cambio de mentalidad" en el modo de abordar el tema.


Vanessa, estudiante de letras, siente una atracción irresistible hacia Pierre, un hombre maduro que lo introduce en el mundo de la dominación. Con una sinceridad rayana en el candor, "Laïka", nombre que adopta después de su iniciación, nos conduce primero por las sombras de su infancia, marcada por humillantes castigos, antes de relatarnos las primeras prácticas sadomasoquistas. Al hilo de las duras pruebas a las que la protagonista se somete, el lector alcanza a comprender cómo el dolor puede transformarse en goce. De ese modo, Vanesa Duriés nos adentra, con extraordinaria lucidez y serenidad, en el vínculo -imprescindible para participar en ese peligroso juego- que ata a la sumisa a su Amo, una atadura basada en la confianza y en el absoluto respeto a los límites establecidos de común acuerdo. Con la misma claridad, describe las paradojas de la dominación erótica: el Amo ostenta en apariencia el poder, pero la entrega total de la sumisa subyuga de tal modo al amo que éste se convierte en un fascinado esclavo de su víctima.


Vanessa Duriés escribió esta perturbadora historia a los veinte años, mientras, al igual que Laïka, estudiaba letras. Publicada en 1993, la novela, a la que la prensa no escatimó elogio, suscitó de inmediato una gran polémica, seguida de estupor cuando, a los pocos meses de su aparición, su autora, tras conceder algunas entrevistas en la televisión francesa, murió en un accidente de coche. Lejos de ser una simple narración de encuentros sexuales, La atadura constituye la indagación introspectiva de una joven hacia el conocimiento de sí misma.

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Sombrerero Loco: — ¿He perdido la razón?
Alicia: — Me temo que sí. Estás demente. Pero te diré un secreto. Las mejores personas lo están.